El Velad y orad iluminó la noche de Madrid

Madrid se iluminó, si cabe aún más, bajo el cielo de una noche que prometía ser diferente. La Catedral de la Almudena se convirtió de nuevo en punto de encuentro para la oración mensual «Velad y Orad». Como es habitual, cientos de jóvenes se reunieron con nuestro arzobispo, D. José, para celebrar la presencia viva de Cristo y agradecer el testimonio de la vida consagrada de nuestra diócesis, que es potente y verdadera luz en la ciudad.

En un clima de silencio, escucha y paz, fuimos conscientes de que la presencia del Señor transforma la noche en aurora. Tras escuchar el Evangelio, los jóvenes plantearon dos cuestiones a D. José. Él respondió con una bonita y cercana reflexión, diciéndonos que estamos llamados a ser sal y luz, desgastándonos como una vela y diluyéndonos como la sal para que sea Cristo quien brille en nosotros y dé sabor a la vida. No debemos buscar nuestro propio brillo, sino ser reflejo del amor de Dios en medio de lo cotidiano. Él es el que debe de brillar a través de nuestra vida personal y eclesial.

Uno de los momentos más emotivos fue la procesión de lámparas, donde jóvenes y consagrados portamos una luz representando a las distintas vicarías. Fue un homenaje a quienes entregan su vida rezando y trabajando por el evangelio en Madrid. Posteriormente, ya ante el Santísimo, en un silencio íntimo, utilizamos el cuaderno que nos entregaron al entrar para reflejar los pensamientos, reflexiones o ecos que nos iba dejando este momento de oración. Además, nuestro cardenal nos propuso un reto personal: anotar qué personas son luz para nosotros y hacérselo saber.

Salimos con el corazón encendido y el alma renovada, listos para irradiar esa luz en cada rincón de nuestra ciudad y convencidos de que, si confiamos en Él, Él actuará.

Pablo Rojas Silva, OSA